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Porque mi hijo tiene miedo a los monstruos?

¿Por qué mi hijo tiene miedo a los monstruos? Psicología infantil

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El miedo es una “alarma” biológica que nos ha protegido durante milenios. Sin embargo, para un niño de 4 años, esa alarma suena con la misma intensidad ante un ruido en el pasillo que ante un tigre real. ¿Sabías que más del 80% de los niños experimentará miedos intensos antes de los 7 años?

Lejos de ser un capricho, este temor es un hito del desarrollo. En este viaje exploraremos por qué ocurre, qué dice la ciencia y cómo puedes transformar la hora de dormir en un refugio seguro.

La ciencia detrás del “Monstruo”: ¿Realidad o Fantasía?

Para entender a tu hijo, primero debemos entender su cerebro. Según el célebre psicólogo Jean Piaget, los niños entre los 2 y 7 años atraviesan la etapa preoperacional. En esta fase, el pensamiento es “mágico”: la frontera entre lo que imaginan y lo que ven es casi inexistente.

A diferencia de los adultos, los niños no solo “imaginan” que el monstruo está ahí; para su cerebro, el monstruo es una posibilidad física real. Esto sucede porque la corteza prefrontal, encargada de la lógica y el razonamiento, aún está en pleno proceso de construcción.

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Evolución de los miedos según la edad

La psicología del desarrollo ha identificado que el miedo no es estático, sino que evoluciona junto con las capacidades cognitivas del niño:

Etapa de DesarrolloMiedo ComúnExplicación Psicológica
0-2 añosRuidos fuertes y extrañosInstinto de supervivencia y ansiedad por separación.
3-6 añosMonstruos, fantasmas y oscuridadPico de la fantasía y el animismo (dar vida a objetos).
7-12 añosDaño físico, tormentas o críticasEl miedo se vuelve tangible, social y lógico.

¿Por qué el miedo se esconde “debajo de la cama”?

No es coincidencia que el monstruo elija ese lugar. Sigmund Freud hablaba de las “fobias situacionales”, donde la oscuridad y la soledad actúan como detonantes de la angustia. La falta de información visual (nictofobia) hace que el cerebro infantil rellene los huecos con sus mayores temores.

Desde una perspectiva evolutiva, evitar los rincones oscuros era lo que mantenía a nuestros antepasados a salvo de depredadores reales. Hoy, ese instinto sobrevive en la habitación de tu hijo como un “eco” de supervivencia.

Neurobiología del sueño: El papel del Cortisol

Cuando un niño siente miedo, su cuerpo libera cortisol, la hormona del estrés. El cortisol es el antagonista directo de la melatonina (la hormona del sueño). Si el niño está asustado, su cuerpo entra en modo de “lucha o huida”, lo que hace que sea biológicamente imposible que se duerma rápido. Por ello, forzar a un niño asustado a dormir solo solo prolonga su insomnio y su angustia.

Biblioterapia: Cuentos que sanan

La lectura de cuentos antes de dormir funciona como un puente seguro. El uso de historias permite lo que en psicología se llama distanciamiento cognitivo: el niño ve sus miedos reflejados en un personaje y observa cómo ese personaje los vence. Clásicos como “Donde viven los monstruos” de Maurice Sendak son herramientas poderosas para mostrarles que ellos pueden ser los “reyes” de sus propias criaturas imaginarias.

Estrategias Lúdicas: El “Kit de Protección”

En lugar de negar el miedo, la psicología moderna sugiere darle herramientas de control al niño. Aquí tienes tres tácticas probadas:

  • El Spray “Antimonstruos”: Llena un pulverizador con agua y unas gotas de lavanda. Explícale que es una pócima que solo permite pasar a los sueños bonitos. La lavanda, además, ayuda a relajar el sistema nervioso.
  • La “Respiración de Peluche”: Pídele que ponga su juguete favorito sobre su barriga y observe cómo sube y baja. Esta técnica de mindfulness activa el sistema parasimpático, reduciendo el ritmo cardíaco.
  • Externalizar el miedo: Si el monstruo tiene nombre y cara, deja de ser una amenaza abstracta. Pídele que lo dibuje con un sombrero ridículo o bailando ballet. Al transformar el miedo en algo gracioso, el cerebro desactiva la señal de alerta.

¿Cuándo es momento de buscar un profesional?

Es fundamental diferenciar entre el miedo evolutivo y un trastorno de ansiedad. Consulta con un psicólogo infantil si:

  • El miedo le impide realizar actividades diarias o asistir a la escuela.
  • Presenta síntomas físicos severos (taquicardia, sudoración excesiva).
  • El niño sufre de terrores nocturnos frecuentes (episodios donde grita pero permanece dormido), los cuales requieren un manejo distinto a la pesadilla común.

El consejo de oro: Valida su emoción

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao enfatiza que la seguridad no viene de negar el peligro, sino de sentir que tenemos protección. En lugar de decir “No seas tonto, no hay nada”, prueba a decir: “Entiendo que sientas miedo, yo también lo tenía. Estoy aquí para cuidarte y vamos a buscar una solución juntos”. La validación emocional es el cimiento de una autoestima sana y una mente resiliente.

¡Queremos escucharte!

Cada niño tiene un “monstruo” diferente y una forma única de vencerlo. ¿Cuál es la estrategia que mejor te ha funcionado a ti? Déjanos un comentario abajo para ayudar a otros padres en esta etapa.

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